Santo Domingo. La reciente apreciación del peso dominicano responde a la solidez de los fundamentos macroeconómicos del país y a los cambios registrados en el escenario financiero internacional, más que a una supuesta sobrevaluación de la moneda, afirmó la economista Elisa Vilorio de Painter, PhD, en un análisis sobre el comportamiento cambiario de la República Dominicana.
La especialista explicó que la evolución del tipo de cambio debe analizarse tomando en cuenta tanto el contexto internacional como el desempeño interno de la economía. Señaló que, tras el fortalecimiento del dólar entre 2022 y 2024 por las alzas de tasas de interés en Estados Unidos, desde 2025 la moneda estadounidense ha perdido valor frente a diversas divisas, favoreciendo la apreciación de monedas de economías emergentes, entre ellas el peso dominicano.
A este escenario se suma el crecimiento sostenido de las principales fuentes de generación de divisas del país. Turismo, remesas, inversión extranjera directa y exportaciones registran niveles históricos, incrementando la oferta de dólares en el mercado y fortaleciendo naturalmente la moneda nacional.
Según el análisis, al cierre de julio de 2026 el peso dominicano se había apreciado un 8 % respecto al cierre de 2025 y un 4.4 % en términos interanuales. La opinión de la experta en economía fue publicada en “Página Abierta” que es un foro de artículos de opinión de técnicos del Banco Central.
Vilorio de Painter también cuestionó el uso del Índice Big Mac como referencia para medir la valoración del peso, al considerar que se trata de una herramienta ilustrativa con importantes limitaciones metodológicas. En cambio, indicó que el indicador apropiado es el Tipo de Cambio Efectivo Real (TCER), utilizado por organismos internacionales para evaluar la competitividad de una moneda.
De acuerdo con ese indicador, el peso dominicano se mantiene alineado con sus fundamentos económicos y su comportamiento es similar al observado en otras economías latinoamericanas con estabilidad macroeconómica y fuerte entrada de divisas.
La economista destacó además que la apreciación del peso no implica necesariamente una pérdida de competitividad para las exportaciones dominicanas. Explicó que, bajo el denominado “paradigma del dólar dominante”, la mayoría de los bienes exportados se comercializan en dólares, por lo que las variaciones del tipo de cambio tienen un impacto limitado sobre sus precios internacionales. En cambio, una moneda más fuerte reduce el costo en pesos de los insumos importados utilizados por las empresas.
Entre los factores que respaldan la fortaleza del peso citó los US$6,716 millones generados por el turismo durante el primer semestre del año, una inversión extranjera directa de US$3,276.5 millones, exportaciones por US$8,745.7 millones y remesas que alcanzaron US$6,291.3 millones, cifras que representan aproximadamente US$2,800 millones adicionales respecto al mismo período de 2025.
Asimismo, destacó que el déficit de cuenta corriente se mantiene en torno al 1.3 % del Producto Interno Bruto (PIB), nivel considerado sostenible y ampliamente financiado por la inversión extranjera directa.
El análisis también subraya que la apreciación del peso ocurre en un contexto de mayores costos internacionales del petróleo debido al conflicto en Medio Oriente, lo que evidencia que la oferta de divisas continúa superando la demanda. En ese sentido, la autora rechaza que el comportamiento cambiario responda a intervenciones del Banco Central, al señalar que las ventas de dólares de la institución han sido mínimas durante el presente año.
Finalmente, Vilorio de Painter afirma que el fortalecimiento del peso refleja la resiliencia de la economía dominicana y el éxito del marco de política monetaria del país, basado en metas de inflación, estabilidad financiera y acumulación de reservas internacionales, elementos que, asegura, permiten enfrentar con mayor solidez la incertidumbre del entorno global.