El artista afirma que “El Merengue tiene espacio para seguir creciendo”
Gabriel Pagán defiende la evolución del merengue, reinvindica el legado de sus grandes exponente y apuesta por nuevas propuestas para conquistar a los jóvenes.
El artista considera que las nuevas generaciones pueden reconectarse con el merengue si encuentran propuestas que dialoguen con sus gustos y experiencias. Desde su contacto con jóvenes universitarios, percibe interés por la música dominicana, pero entiende que es necesario crear canciones y experiencias que los motiven a hacer suyo el género, más allá del sentido de pertenencia nacional.
referirse al merengue, defiende la posibilidad de modernizar el género mediante nuevos arreglos, sonidos y formas de producción, siempre desde el conocimiento y el respeto por sus raíces. En ese proceso, reconoce la influencia de Juan Luis Guerra, Johnny Ventura y Wilfrido Vargas, así como el valor de compartir musicalmente con Eddy Herrera.
Su formación en Berklee, donde profundizó en composición, armonía y producción, también ha ampliado sus herramientas para desarrollar sus ideas.
Para Pagán, canciones como “No era el plan” y “Llévame”, esta última junto a Oriana, reflejan una etapa en la que ha aprendido a confiar más en su visión artística y a permitir que las oportunidades inesperadas formen parte de su crecimiento. Su experiencia como esposo y padre también ha influido en su manera de comprender la vida y trasladar esas vivencias a sus composiciones.
Más allá de los escenarios, Gabriel Pagán mide el éxito por su capacidad de continuar haciendo música en la que cree, mantener el equilibrio familiar y construir relaciones duraderas. En esta conversación, comparte las lecciones que le ha dejado su trayectoria, las influencias que han marcado su camino y su visión sobre el futuro del merengue.
Entrevista a Gabriel Pagán
1. ¿Qué cambió en ti como artista para que hoy tu música suene y se sienta diferente?
Creo que hoy me conozco mejor y confío más en lo que tengo para aportar. Con los años uno aprende a crear con menos presión, a disfrutar el proceso y a escuchar lo que realmente siente. También ser esposo y papá ha cambiado mi forma de ver la vida. Todo eso termina entrando en la música. En este proyecto hay mucha libertad, mucho cariño por nuestras raíces y una alegría que quería compartir.
2. ¿Qué cosas no estaban en tus planes y terminaron llevándote hasta donde estás hoy?
Uno puede organizar su carrera, pero las relaciones, las oportunidades y la vida misma van cambiando el camino. Este álbum tuvo mucho de eso. Las colaboraciones fueron surgiendo de manera orgánica, desde conversaciones, amistades y el deseo de hacer música juntos. No empecé con una lista de invitados que tenía que conseguir. El proyecto fue tomando forma y me recordó que hay cosas muy bonitas que pasan cuando uno deja espacio para lo inesperado.
3. ¿Hay alguna canción que cuente mejor quién es Gabriel Pagán en este momento?
Diría que “No era el plan”, porque el título resume mucho de cómo estoy viviendo esta etapa: trabajando con intención, pero abierto a lo que pueda surgir. También “Llévame”, que comparto con Oriana, tiene un significado muy especial. Ella ha sido parte fundamental de la visión creativa del proyecto, y poder compartir también desde la música conecta mucho con quien soy hoy, dentro y fuera del escenario.
4. ¿Cómo se puede modernizar el merengue sin quitarle su esencia dominicana?
Primero hay que conocerlo, escucharlo y entender de dónde viene. Su esencia vive en el ritmo, en cómo conversan sus instrumentos y en esa manera tan nuestra de hacerlo sentir. A partir de ahí puedes explorar sonidos, letras, arreglos y formas de producir. El merengue tiene espacio para seguir creciendo. Mi intención es aportar desde mi generación, con respeto por quienes construyeron el camino.
5. ¿Los jóvenes están reconectando con el merengue o todavía tenemos una deuda con nuestra música?
Siento que hay interés, y estar cerca de los jóvenes, especialmente en las universidades, me permite ver esa energía. Pero también tenemos una responsabilidad: acercarles nuestra música de forma constante, con propuestas que conecten con su vida. No basta con decirles que deben escuchar merengue porque es dominicano. Tenemos que crear canciones, experiencias y espacios que les den ganas de hacerlo suyo.
6. ¿Qué le dirías a un joven que nunca ha escuchado merengue?
Que lo escuche y se permita sentirlo. El merengue tiene una energía que te mueve el cuerpo y te acerca a la gente. Puede hablar de amor, de alegría, de desamor, y siempre encuentra una manera de reunirnos. Para mí tiene algo muy especial: puedes estar lejos de República Dominicana, escuchar un merengue y sentirte un poquito en casa.
7. ¿Qué aprendiste estudiando música que los escenarios jamás te habrían enseñado?
Estudiar en Berklee me dio herramientas para entender muchas cosas que antes hacía por intuición: la armonía, los arreglos, la composición y la producción. Me ayudó a ponerle nombre a lo que escuchaba y a comunicar mejor mis ideas con otros músicos. También me expuso a personas con culturas y formas de crear muy distintas. El escenario me ha enseñado a conectar con el público; la formación me dio más recursos para construir esa conexión.
8. ¿Qué ha sido más difícil: aprender música o defender tu identidad?
Defender tu identidad puede ser más difícil, porque requiere confianza y paciencia. En esta carrera recibes muchas opiniones y siempre hay una tendencia nueva que parece marcar el camino. Hay que saber escuchar y aprender, pero también reconocer qué tiene sentido para ti. Yo sigo creciendo, pero cada vez tengo más claro el lugar desde el que quiero hacer música y lo que significa para mí representar mis raíces.
9. ¿Qué artista dominicano de generaciones anteriores consideras una influencia fundamental?
Juan Luis Guerra es una referencia muy importante por su manera de unir composición, arreglos e identidad dominicana. Su música te demuestra cuánto puedes explorar partiendo de tus raíces. También siento mucho respeto por figuras como Johnny Ventura y Wilfrido Vargas, por su energía y su manera de llevar el merengue al público. Y compartir con Eddy Herrera en este álbum ha sido muy especial: poder aprender de alguien que ha construido tanto y que te brinda su apoyo tiene un valor enorme.
10. ¿Quién es Gabriel cuando se apagan las luces?
Soy esposo, papá, hijo y amigo. Me gusta estar con mi familia, compartir con Oriana y disfrutar a mis hijos. La música sigue muy presente porque siempre estoy imaginando algo, pero también necesito esos momentos cotidianos que me aterrizan. En casa hay una vida que me llena y me recuerda por qué hago todo esto.
11. ¿Qué te ha enseñado la carrera sobre el éxito?
Al principio uno puede medirlo mucho por lo que se ve: una canción que suena, un concierto lleno o un reconocimiento. Hoy también lo mido por la posibilidad de seguir haciendo música en la que creo, cuidar a mi familia y construir relaciones que duren. Una nominación me emociona muchísimo, sobre todo cuando viene de colegas, pero también valoro lo que pasa en el proceso y lo que podemos abrir para quienes vienen detrás.
12. ¿Pensaste alguna vez abandonar la carrera ? ¿Qué te hizo continuar?
La carrera artística tiene etapas que te ponen a prueba. Hay incertidumbre y momentos en los que toca revisar lo que estás haciendo, bajar el ritmo o buscar otra manera de avanzar. En esas etapas, volver a la música y recordar por qué empecé me ayuda mucho. También el apoyo de mi familia y de la gente que cree en el proyecto. Compartir una canción y sentir que alguien conecta con ella te renueva las ganas.
13. ¿Qué consejo le darías al Gabriel que estaba comenzando?
Le diría: ten paciencia contigo, aprende todo lo que puedas y disfruta más el camino. Cuida a la gente que te acompaña y no midas tu proceso con el calendario de otra persona. Trabaja, confía en lo que tienes para aportar y permite que la vida también te sorprenda. Algunas de las cosas que más vas a agradecer no estaban en tus planes.
CARMEN LUZ BEATO