Adopae rechaza intento de desacreditar la autoría y el legado del maestro Rafael Solano
La Academia denuncia la difusión de afirmaciones sin sustento sobre “Por amor”, recuerda precedentes judiciales por difamación y llama a la responsabilidad de los espacios académicos
La Academia Dominicana de Periodistas de Arte (Adopae) y Espectáculos rechaza de manera categórica cualquier intento de cuestionar la autoría, la obra y la trayectoria del maestro Rafael Solano, una de las figuras más sólidas, respetadas y determinantes de la música dominicana y latinoamericana.
En un contexto marcado por el ruido, la ligereza intelectual y la peligrosa normalización de la desmemoria, resulta alarmante que incluso espacios que se autodefinen como académicos sirvan de plataforma para afirmaciones que contradicen hechos históricos plenamente documentados.
Reabrir dudas sobre la autoría de “Por amor” no constituye un debate creativo ni un ejercicio crítico: es una distorsión irresponsable de la verdad histórica. “Por amor”, obra fundamental del cancionero dominicano y latinoamericano, interpretada por algunas de las voces más importantes de la música en español y reconocida internacionalmente, tiene un autor incuestionable: Rafael Solano.
Así lo certifican décadas de historia musical, el consenso de la comunidad artística y, de manera concluyente, un documento irrefutable: la carta firmada en 1969 por Manuel Troncoso, en la que reconoce de forma expresa que letra y música pertenecen al maestro Solano. Se trata de un texto fechado, firmado y publicado en la prensa nacional.
Desconocer o minimizar ese testimonio no puede atribuirse a un simple error. Es negligencia intelectual y una falta grave de rigor, incompatible con cualquier ejercicio serio de análisis cultural. La cultura no se honra sembrando sospechas artificiales ni relativizando verdades probadas; se honra respetando los hechos, los documentos y las trayectorias construidas con décadas de trabajo.
La Academia recuerda, además, que en el pasado un periodista y el propietario de una emisora de radio fueron sometidos a la justicia y condenados por difamación, precisamente por emitir señalamientos falsos y lesivos contra la honra del maestro Rafael Solano. Ese precedente judicial confirma que la libertad de expresión no ampara la falsedad ni la difamación, y que la responsabilidad profesional y ética es ineludible en el ejercicio de la comunicación.
La afirmación del escritor español José María Paz Gago, en la que sostiene que la obra no pertenece al maestro Solano, fue realizada durante su acto de investidura como miembro de la Academia Dominicana de Ciencias.
Deploramos que se haya utilizado ese escenario para propalar semejante falta en una actividad organizada por una institución cuyos integrantes conocen ampliamente la obra, la trayectoria y el valor histórico del maestro Solano, y cuya credibilidad académica debe ser preservada con el mayor celo.
Cuestionar legados sólidos no eleva el debate ni aporta conocimiento. Debilita a quienes lo hacen y erosiona la credibilidad de las instituciones que lo permiten. La historia cultural de un país no es terreno para especulaciones ligeras ni para revisiones caprichosas.
Un legado que no admite dudas
La Academia Dominicana de Periodistas de Arte y Espectáculos reafirma su compromiso con la defensa de la verdad histórica, el rigor intelectual y el respeto a las figuras que han construido la identidad cultural del país.
El legado de Rafael Solano no admite dudas ni reinterpretaciones interesadas. Corresponde a las instituciones, a los comunicadores y a los espacios académicos actuar con responsabilidad, honrar los hechos documentados y contribuir a la preservación de una memoria cultural basada en el conocimiento, no en la especulación. La historia no se reescribe desde la ligereza.