Chiqui Haddad: la producción de buenos espectáculos ha decaído en el país
Chiqui Haddad ha sido, por décadas, una brújula del espectáculo dominicano. Pero su mirada hoy es más crítica que nostálgica: asegura que el país atraviesa una etapa de marcada decadencia en producción artística, especialmente en comparación con otras épocas doradas que él mismo protagonizó.
Su trayectoria comenzó en Mao, Valverde, y se consolidó tras dejar atrás sus estudios de arquitectura para dedicarse por completo al arte. Desde entonces, su nombre se ha asociado a montajes cuidadosamente elaborados, desde revistas de hotelería hasta grandes espectáculos nacionales e internacionales.
Para Haddad, el país ha perdido el rigor que alguna vez caracterizó sus producciones. Afirma que el estándar actual es tan bajo que cualquier presentación con DJ, cantante y dos bailarines se promociona como “show”, sin contar con estructura ni concepto.
La comparación con Puerto Rico, donde incluso las fiestas patronales mantienen producciones sólidas, sirve para evidenciar la falta de inversión y de interés por la calidad en República Dominicana.
Sus críticas también alcanzan a la escena urbana. No cuestiona el género, sino el hecho de que artistas con amplios recursos no apuesten por montajes de gran escala. En contraste, destaca la reciente producción de Bad Bunny como ejemplo de lo que significa un espectáculo verdaderamente pensado y profesional.
El retiro de los patrocinadores de las producciones tradicionales es un punto clave para él. Las grandes empresas concentran su inversión en eventos urbanos, dejando poco margen para montajes que requieran narrativa, escenografía y cuerpo artístico.
Haddad también habla del rezago tecnológico de la televisión dominicana, que aún opera con limitaciones técnicas y presupuestarias, mientras compite con plataformas como YouTube, donde el consumo masivo de contenido informal domina el mercado.
Uno de sus lamentos más profundos es la desaparición de las revistas musicales en los hoteles, espacios que antes daban al turista una muestra clara de la identidad dominicana. Para él, esta pérdida refleja un abandono del valor cultural.
Asegura que el Estado tiene una deuda con el sector y que debe incentivar producciones de calidad a través del Ministerio de Cultura y el Ministerio de Turismo, rescatando el valor artístico y la esencia dominicana.
Haddad sostiene que un espectáculo debe contar una historia, sorprender y emocionar. Aunque el público joven vive pendiente del celular, reconoce que cuando se les ofrece calidad, la reconocen de inmediato.
Actualmente dirige Dominicanísimo, trabaja en producciones privadas y mantiene proyectos en Estados Unidos. De cara a su 50 aniversario artístico, sueña con montar una producción a gran escala en el Teatro Nacional, un retorno simbólico a la grandeza del espectáculo dominicano