Santo Domingo, RD.– Cinco décadas de música no podían celebrarse de cualquier manera. El maestro Ramón Orlando reunió a varias generaciones de artistas dominicanos y figuras internacionales en una extraordinaria fiesta musical que convirtió la noche del miércoles 23 de septiembre en una jornada para recordar, prolongándose hasta unos minutos después de las 4:00 de la madrugada del jueves 24 de septiembre.
El concierto, concebido como un recorrido por diferentes etapas y géneros de la música popular, comenzó alrededor de las 8:15 de la noche y llevó al público por el merengue, la salsa, la balada, el mariachi, el merengue típico, el mambo, la bachata y la música urbana.
Más que un concierto aniversario, fue un encuentro entre generaciones y, sobre todo, una manifestación de respeto y admiración hacia un artista que durante 50 años ha hecho de la música su forma de vida.
Una noche que comenzó con merengue
Desde los primeros minutos, el escenario se convirtió en una gran fiesta. Ramón Orlando inició el recorrido acompañado por importantes figuras, entre ellas el puertorriqueño Elvis Crespo, quien puso al público a bailar con “Suavemente”.
La celebración continuó con diferentes exponentes del merengue y con una sucesión de interpretaciones que fueron llevando la noche por distintas épocas de la música dominicana. La producción incluyó también participaciones de Miguel Miguel, Ray Polanco, Carlos David y Aramis Camilo.
Uno de los primeros grandes momentos llegó con la participación de Eddy Herrera, Sergio Vargas y Fernando Villalona, quienes compartieron un segmento que permitió al público disfrutar de tres generaciones de grandes exponentes del merengue.
Juan Luis Guerra, uno de los momentos cumbre
La aparición de Juan Luis Guerra constituyó uno de los momentos más esperados y celebrados de la noche.
El artista dominicano llevó al escenario dos de sus conocidas composiciones, “Las Avispas” y “Bilirrubina”, provocando una respuesta entusiasta de un público que disfrutó de la presencia de una de las figuras más importantes de la música dominicana.
Su participación, al igual que la de otras grandes estrellas, dimensionó el significado de la celebración: Ramón Orlando estaba siendo acompañado por colegas que forman parte de diferentes capítulos de la historia musical del país.
Las mujeres también fueron protagonistas
Otro de los segmentos que el público disfrutó especialmente fue el protagonizado por las grandes voces femeninas.
Milly Quezada, Miriam Cruz y Martha Candela pusieron su sello en la celebración, demostrando la fuerza y vigencia de las mujeres dentro del merengue dominicano.
Milly Quezada interpretó “Para darte mi vida” y “Solo contigo”, mientras Miriam Cruz llevó al escenario “La loba” y “La carnada”.
Fue otro de los momentos en que el público pudo apreciar cómo distintas generaciones se unían alrededor de la trayectoria de un mismo artista.
Una pausa para recordar a quienes ya no están
Pero no todo fue celebración y baile.
Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con el homenaje dedicado a los artistas que no pudieron estar presentes porque ya partieron de este plano de vida.
La producción recordó a figuras como Diomedes Núñez, Félix Cumbé, Benny Sadel, Cherito, Henry Hierro, Alex Bueno y Rubby Pérez, artistas que dejaron importantes aportes a la música dominicana.
El tributo estuvo a cargo de Silvio Mora, Danny Matías, Javier Villamán, Rusbelt, Adriana Green, Zulinka y Miguel, Willie Hierro y Ray Polanco, quienes interpretaron canciones en memoria de sus colegas.
La emoción alcanzó uno de sus puntos más altos con el homenaje a Rubby Pérez, a cargo de Zulinka y Miguel, quienes interpretaron “De color de rosa” y “Volveré”.
Por unos minutos, la fiesta se convirtió en un espacio para la memoria. Las canciones sirvieron como puente para traer nuevamente al escenario a quienes ya no están físicamente, pero permanecen en el recuerdo de sus colegas y del público.
El legado de Johnny Ventura
La noche también reservó un espacio para reconocer el legado de Johnny Ventura, una de las figuras fundamentales de la historia del merengue dominicano.
Su hijo Jandy Ventura participó en la celebración, mientras la producción recordó la figura del denominado “Caballo Mayor”, conectando nuevamente el presente con la historia del género.
Salsa, urbano y mambo
La celebración continuó ampliando su recorrido musical.
La salsa tuvo su propio capítulo con las actuaciones de Jura Valoy, John Salgado, Menteabierta, Michel El Buenón, Sexappeal y José Alberto El Canario, quienes mantuvieron el ambiente festivo y demostraron la diversidad de géneros que formaron parte de esta gran celebración.
Como era de esperar, la música urbana y el mambo también dijeron presente.
Mozart La Para y Chimbala representaron la vertiente urbana, mientras otros exponentes llevaron al escenario el mambo y los sonidos más contemporáneos.
De esta manera, el concierto logró conectar diferentes generaciones y demostrar que la música puede convertirse en un punto de encuentro entre épocas y estilos.
Baladas, romanticismo y voces internacionales
Ya entrada la madrugada, el espectáculo cambió de atmósfera para dar paso a las baladas y al segmento de mariachi.
Ramón Orlando volvió a interpretar sus canciones y compartió escenario con Maridalia Hernández, Pavel Núñez, Melina León, Martha Heredia, Mery Eme, Nathalie Hazim y Stefany Constanza.
La puertorriqueña Melina León, quien se encontraba en República Dominicana, interpretó “Cuando una Mujer”, sumándose al homenaje con su voz y su particular estilo.
Fue una nueva muestra de la amplitud de la celebración, que no se limitó al merengue, sino que recorrió diferentes expresiones musicales.
El merengue típico y la bachata hicieron vibrar al público. La madrugada avanzaba, pero la energía no disminuía.
El merengue típico tuvo una importante presencia con El Prodigio, mientras que la bachata estuvo representada por Frank Reyes, sumándose a una programación que continuó llevando al público por diferentes géneros.
También participaron figuras como Krispy, Robert Liriano, El Blachy, Oro Sólido, Tito Swing, Sujeto Oro y Omega, quienes mantuvieron encendida la fiesta durante las primeras horas de la madrugada.
Ramón Orlando toma nuevamente el escenario
Después de un recorrido por múltiples géneros y generaciones, llegó el momento de que el homenajeado retomara el escenario para conducir el tramo final de la celebración.
Ramón Orlando interpretó varios de sus grandes éxitos, entre ellos “Te compro tu novia”, “Bomba Carambomba”, “Más”, “Diciembre Party”, “Toma y toma”, “New York no duerme” y “Bailando”.
Y entonces llegó “El venao”.
Con esta canción, el maestro puso punto final a una jornada musical que había comenzado varias horas antes. Los fuegos artificiales acompañaron el cierre, mientras el público despedía una celebración que se extendió unos minutos después de las 4:00 de la madrugada del jueves 24 de septiembre.
Una celebración marcada por el respeto
Los 50 años de Ramón Orlando no fueron solamente una celebración de canciones. Fueron también una demostración del respeto y la admiración que sus colegas sienten por un artista que ha permanecido durante cinco décadas vinculado a la música dominicana. La responsabilidad del evento fue de la empresa EW Shows, a cargo de Fernando Fernández y Mario Fernández.
Sobre el escenario desfilaron artistas de diferentes generaciones, géneros y estilos. Algunos llegaron para cantar sus éxitos, otros para recordar a colegas que ya no están y otros para compartir con el maestro un momento que quedará registrado en la historia de la música dominicana.
Porque si algo quedó demostrado durante esta extensa jornada es que Ramón Orlando no solo ha construido una carrera sobre la base de su talento musical, sino también sobre la humildad y la solidaridad con sus colegas y con las distintas generaciones de músicos y cantantes dominicanos.
Por eso, cuando las luces comenzaron a apagarse y los últimos acordes dieron paso a los fuegos artificiales, quedaba algo más que el recuerdo de un gran espectáculo.
Quedaba la imagen de un maestro rodeado de sus colegas, celebrando 50 años de música, de historia y de aportes al arte dominicano.
Un homenaje merecido. Una celebración extraordinaria. Una noche que, sin lugar a dudas, quedará marcada en la historia musical de la República Dominicana.